historias de sexo 5
historia 1
Era una noche de sábado de un 6
de diciembre, caluroso en la Patagonia argentina en donde Sabrina y Alan, en su
casa.
El reloj marcaba las 22hs, y el
aire estaba cargado de tensión. Sabrina, una mujer de treinta y dos años con
curvas generosas que siempre habían hecho girar cabezas en la calle, estaba sentada
en el sofá raído, con el celular en mano, revisando el pedido de la app pedido
ya. Su pelo rubio sobre sus hombros, y sus ojos verdes con una mezcla de
capricho infantil y desafío adulto.
Llevaba una remera ajustada de
soda stereo que le quedaba 2 talles más unos shorts de jean que apenas cubrían
sus muslos carnosos y suaves al tacto.
Se había encaprichado con esa
pizza especial: mozzarela, aceitunas negras, champiñones, tomates y anchoa que
prometía sabor delicioso. Era su vicio culpable, el pequeño lujo que se
permitía en medio de la rutina asfixiante del hospital.
Alan, su novio desde hacía 4
años, era un tipo fornido de treinta y cinco, él trabaja de chofer. Estaba de
pie en la cocina, abriendo latas de cerveza con más fuerza de la necesaria,
mientras echaba un vistazo a las facturas amontonadas en la mesa como un
castillo de naipes a punto de derrumbarse.
¿A – otra vez Sabrina? ¿en
serio? ¿Otra vez pidiendo pizza? ¿No ves que estamos hasta el cuello de deudas?
El alquiler sube el mes que viene, la luz la debemos, y el puto auto está roto
hace una semana Todavía le debo 240 Lucas al polaco del taller Y vos ahí, como
si la estuviéramos atadas, encaprichándote con mariconadas que no nos podemos
permitir. –
Sabrina levantó la vista del
teléfono, sus labios carnosos curvándose en una sonrisa sarcástica que no
llegaba a sus ojos.
S – Mariconadas, ¿eh? Porque
claro, vos sos el rey de la austeridad, ¿no? Trabajando 12 horas al día como un
pelotudo para qué, si no podemos disfrutar un poco de la vida. Una pizza, flaco.
Una pizza de mierda. No es como si estuviera comprando un Ferrari o departamento
en puerto madero, que tacaño te estas volviendo. Es comida, pelotudo. Comida
que me hace gusta después de un día yendo y viniendo con pacientes que me
tratan para el orto en la clínica –
Él la miro, con la lata en la
mano aplanándola, con la mirara de enojo y frustración.
A - Disfrutar, ¿Qué queres Disfrutar,
decime? ¿de tener el culo gordo hundido en el sillón mientras yo me parto el
orto laburando? Si no fuera por tus 'caprichitos', como esa cartera de mierda que
te compraste el mes pasado o las cervezas artesanales y masas finas “para
impresionar” a tus amiguitas ojalá yo pudiera comprarme todo lo que se me antoja,
pero las cosas son como son –
Sus palabras le dolieron a
Sabrina. Ella sintió el calor en la sangre, no era solo ira, sino una mezcla de
resentimiento y algo más oscuro, más visceral.
Se levantó enojada, y se paró
frente a él con las manos en las caderas, el cuerpo tenso producto de enojo
S -¡¿Mi culo gordo?! ¿Eso es lo
que pensas? ¿Que soy una pendeja caprichosa que te arruina tu vida? ¿Que sin vos
estaría durmiendo en la calle? Porque yo también trabajo, para tu información.
Yo también traigo guita a la casa. Y si no fuera por, como tú los llamas, esto
sería un cementerio: sin risas, sin coger, sin nada que para saber que estamos
vivos y no solo sobrevivir para llegar a fin de mes. –
Alan, doy un trago largo y
ruidoso a la cerveza, el gas burbujeando en su garganta.
A –Sobreviviendo, exacto. Eso
es lo que pasa. Sobrevivir. Y tus caprichos nos hunden más. ¿Sabes cuánto me
cuesta cada noche verte feliz con una tontería que mañana no recordamos? Me
revuelve el estómago. Si no controlas esto, vamos a quedar tirado en calle, y
entonces ahi vas a extrañar tus pizzas –
Se pasó una mano por la cara,
los ojos inyectados en sangre por el cansancio acumulado, y dio un paso atrás,
como si el mero hecho de mirarla le quemara.
Sabrina llena de furia que le
recorrió el cuerpo como un rayo eléctrico, haciendo que sus pezones se
endurecieran, Imaginó, como sería cobrársela. Cómo sería demostrarle que puede y tiene
que hacer lo que quiera, convertir su capricho en algo que él nunca podría
tocar.
sonó el timbre en ese preciso
momento, la pizza había llegado, puntual como un verdugo.
A –¡Ahí está tu pizza de mierda!
–escupió con veneno, tirando la lata vacía al tacho. –págala vos eh, a ver si aprendes lo que vale la
plata pelotuda. Yo no pongo un peso. –
Se dio la vuelta con un
movimiento brusco, los hombros encorvados por la rabia, y se dirigió al baño,
murmurando maldiciones entre dientes. A ella “ese pelotuda” le dolió y la
enfureció más que haría cualquier cosa para bajar los humos
A – Me voy a dar una ya estoy podrido” –
ella oyó el agua correr
segundos después, el chorro caliente golpeando las baldosas con un rugido
constante, ahogando cualquier posibilidad de reconciliación inmediata.
Se quedó sola con su rabia, con el eco de sus palabras
retumbando en su cabeza, y el timbre insistiendo como un latido impaciente en
la puerta, como si el repartidor estuviera perdiendo la paciencia. ella respiró
hondo, su corazón martilleando como un tambor de guerra en el pecho, haciendo
que sus tetas subieran y bajaran con ritmo hipnótico. Sintió un cosquilleo
entre las piernas, un pulso cálido y húmedo que la hacía apretar los muslos
instintivamente.
Pensó en una locura, sí, pero era su locura. Abrió la puerta de
golpe(pero antes se quitó los pantalones), del otro lado el repartidor, un
chico joven, no más de diecinueve años, afroamericano, ojos oscuros que se
abrieron como platos al verla, y un leve bigote que le daba un aire de macho en
ciernes, inexperto pero prometedor. Llevaba la caja de pizza en una mano,
equilibrada con precaria maestría, y la bolsa térmica en la otra, pero todo eso
se desvaneció en el instante en que su mirada bajó por el cuerpo desnudo de
Ana. Empezó por sus ojos marrones, desafiantes mirando la pierna de la diosa
que tenía a frente se detuvo en esas piernas como si no existiera nada más.
J - B-buenas
noches... La pizza para... ¿sabrina?", balbuceó, su nombre era joaquin y
su voz quebrándose en la última sílaba, el calor subiéndole por el cuello hasta
teñir sus mejillas de rojo.
Ella no dijo nada al principio.
Solo sonrió, una sonrisa lobuna y depredadora que revelaba el blanco de sus
dientes, y le empezó a tocar la verga sobre su jean
S – no tengo plata Joaquín – el
nombre lo tenía en un cartel sobre su remera
J – no para estoy trabajando –
intenta correrla con la mano
S – dale relaja un poco – y lo
besa, lo cual el acede a ese beso
Ella sigue tocando su verga
sobre el pantalón en el cual se empezaba a formar un bulto importante
S – ves que si queres –
J – sos hermosa – y le pone la
mano apretando fuerte su enorme culo
Siguieron besándose de manera
más apasionada aun lo llevo hacia la sala y dejaron la pizza en la mesa ratona.
Ella se dio vuelta refregándole
su orto en la pija que parecía que iba reventar el jean de tanto que crecía, se
quitó la remera como él su campera, tomo las grandes manos de el para posicionarla
en sus tetas
S – tócame todo negrito – a la vez
que sus lenguas jugaban entre si
J – queres que toque toda ehh –
y me mete su mano derecha dentro de la tanga de ella para hundirle los dedos en
su vagina – así queres que te toque –
S –aaaaah siii asiiii – los
dedos entraban y salía
Ella se suelta y le saca la
parte de arriba para tocar el torso desnudo, eso pectorales tallado por los
propios dioses según el pensamiento de Sabrina
S –uhhh que fuerte estas bebe –
J - vos también –
S – lo que va a estar fuerte es
el pete que te voy hacer –
J – a ver – y se empieza a
desabrochar el pantalón
Con la ayuda de Sabrina, esta
se arrodilla frente al para bajárselos hasta los tobillos y libera de la ropa
interior una gran verga negra llena de venas
S – uh mi amor que bien voy a comer
–
Mientras Alan se empezaba a
refregar el cuerpo con jabón su novia estaba en la sala practicando sexo oral a
el repartidor de pizza
La tomo con ambas manos y su cabeza
iba de atrás hacia delante pasándole la lengua y metiéndosela en la boca como
la gran experta que es.
Luego se concentró en el glande
pasándole la lengua y volviéndola a introducir donde el pene de Joaquín salía
del cachete de ella
J –oooohhh oooohhh –
¿S – eh te gusta? –
J –ssiiii –
S – a mí me encanta –
Y seguía chupando pasando la
lengua de cabo a rabo y tomaba la cabeza para que ella pudiera metérsela más a
fondo
Joaquin miraba hacia abajo la cara
de rubia con su rabo en la boca y eso ojos azules que enamora a cualquiera
S –glup glup glup glup mmmmm
gluppp gmmmmm –
Se para frente a él y lo besa
nuevamente en la boca que no parecía importarle que la boca de ella estuvo su
pene.
Con la mano derecha lo empezó a
pajear, pero ahora él fue quien la puso de espalda para inclinarse, sacarle la
tanga y hundir su lengua entre sus nalgas
S –aaaaahh siiii mia
amorrrr!!!! –
J –mmmm glluuua ammmmaaa – ella le sostenía la cabeza para
meter más su cabeza dentro de su culo
Empezó a darle chirlitos en la cola
y un plaf plaf plaf plaf sonaba mientras que el baño Alan se coloca shampoo en
el pelo
S – ponete en sillón bebe –
Lo cual él hace y ella se posiciona sobre el para hacer el
famoso “69” la lengua del pasaba nuevamente por la concha de ella mientras
Sabrina se tragaba una vez más la poronga del repartidor
S –ammmmmm ggllglguuulloppp aaaaah –
J –aaaaaaaggghhgg –
Con la verga bien llena
de saliva, Sabrina se pone en posición para provarla de otra
S – dale joquin ponemela, dale cógeme –
Ella en 4 y el tomando sus caderas se dispone a penetrarla con
un “ooooyuuhh”de ella sintió como lentamente la verga caliente entraba en su conchita
En envestida empezaron a aumentar la velocidad encima del sillón
J – aaahahahah que buen ortooooo aaaahhh –
Sus pequeñas tetas bailaban al copas de las penetraciones de
Joaquín
S- aahhhh aaaahhh ooooorrrr siiiiii –
Estuvo unos 10 minutos hasta que cambiaron de posición donde él
estaba sentado en el sofá y ella cabalgaba como loca de espalda a Joaquín
S –aaahahahb aaahahah como aguaaaannttasss paptooooo –
J – aaahahahahahahaahahahahahahh – y acariciaba todo el cuerpo con
más detenimiento sus tetas
S – aaaah quierrooo probar esaaaa vergaaa de nuevoooo –
Se baja del sillón para arrodillarse frente para meterse la pija
en la boca, su cabeza subía y bajaba como loca nuevamente, la mejilla se hundía
en cada aspiración
S –aaaaoaoaohhhhhggg –
Supcionaba cada vez mas y mas
J –aaaahahahahahahahah – y empezó a soltar grandes chorros de
semen dentro de la boca de ella
S –mmmmmmmmmm
que rico bebe – saca su lengua para mostrar que se tragó toda la leche de
Joaquín
Escucharon que la llave de la ducha cerro entonces Sabrina
mientras saboreaba la leche de Joaquín
S – dale vestiste que estar por salir mi novio del baño –
¿J- eh estaba tu novio? –
S – igual no escucho nada, si no te mataba, pero lo va a hacer
si te ve –
Entonces este se viste rápido al igual que Sabrina
S – cuánto es? –
¿J – que cosa? –
S
– la pizza –
J
– a es gratis –
S
– que bueno – entonces le abre la puerta y este se
va
Cuando Alan sale del baño ve a su novia mirando tele con un
trozo de pizza en la mano y el reto en la mesa ratona
¿S – queres? –
Este sonríe y acepta una porción
Fin
historia 2
Su nombre es
Sebastián tiene 37 años, está
felizmente casado con Andrea y
tienen un hijo. Como resultado de un accidente de auto, lleva en silla de
ruedas desde el último año y medio. Como si esto fuera poco, también padece
impotencia sexual, pues no siente nada de la cintura para abajo.
Años atrás
fue un oficinista común y corriente, pero luego del accidente quedó sin trabajo
y la pensión de invalidez no le alcanza para nada. Su esposa solamente puede
trabajar por la mañana en un empleo de medio tiempo porque es mucho esfuerzo
criar a su hijo y, para colmo, tener que ocuparse de él, que necesita de ella
hasta para ir al baño. Drásticamente se redujo la cantidad de dinero que
entraba a casa y las deudas se reprodujeron como conejos: debían 10 meses de
alquiler, tenían varios impuestos de servicios atrasados y a duras penas les alcanzaba
para comer.
Andrea
tiene 40 años, tiene el pelo negro hasta los hombros, es morocha, delgada y muy atractiva, mide
1,70 mts. Ella ha intentado todo lo posible para mantener la casa a flote, pero
las cosas estaban muy mal; tuvieron que vender hasta lo que no tenían para
pagar las facturas médicas de Sebastián.
Vivían básicamente de la caridad de sus familiares y amigos.
Una tarde, Sebastián recibió una llamada del
dueño del apartamento pidiendo que se pusieran al día o los iban a desalojar.
Pero el muy hijo de puta a los meses de alquiler que le debían le sumaba un
interés usurario. Sebastián le
explicó hasta con llanto la imposibilidad de pagarle, pero él dijo que les
haría una visita a él y a su esposa al día siguiente. Después del telefonazo, Sebastián quedó estupefacto. Sabía que
no había forma de aplazarlo por un tiempo o pedir prestado más dinero, ya que
estaba endeudado para pagar deudas más antiguas.
Le explicó a
su mujer lo sucedido...
S — Mi amor,
perdon, nunca quise que pasaras por esto... —
A – No es tu
culpa, Sebas, de alguna forma ya vamos a salir de esto... –
Ella le
respondió llorando, vino a sus brazos y lo besó mientras lo consolaba como si
él fuera su hijo mayor.
A la tarde
siguiente se prepararon para la llegada de Julio, el dueño del departamento. Andrea llevaba un vestido corto negro
y se veía impresionante. Julio llegó a eso de las 16:00 hs, el día 6 de
diciembre acompañado de su chofer con más pinta de ser una especie de
guardaespaldas: un hombre de alrededor de 38 años, muy alto y grandote, con
barba candado larga casi un vikingo ya que también tenía tatuajes y con unos
brazos que parecían poder remolcar a un porta-aviones, con una cara que
verdaderamente daba miedo. En cambio, Julio siempre fue un tipo falso, que se
hacía el simpático, pero cuando se lo conoce uno se da cuenta de lo perverso y
usurero que es realmente. Él es apenas algo más alto que su esposa, bastante gordo
y suele usar barba candado. Ni bien ingresaron a su hogar, de forma áspera lo
saludó Julio y notó que miraba a su esposa con un descaro que no le gustó nada.
Pasaron a la sala para charlar. El dueño se sentó en el amplio sofá y su esposa
en un sillón frente a él, el otro tipo permaneció parado detrás de su jefe.
Como por el
miedo al desalojo él apenas podía hablar, Andrea se hizo cargo de la conversación y parecía entenderse
bastante bien con Jorge. Sin embargo, el chofer/guardaespaldas permanecía en
silencio, vigilante, sin quitarles el ojo de encima. De un momento a otro la
conversación fue subiendo de tono hasta llegar a ser un poco violenta.
J—
Vayamos al punto, Sebastián
usted me debe $9.600.000 de alquiler y otros $2.400.000 de interés por el
retraso. Sé que está pasando por un momento difícil en este momento, pero
también tengo un negocio que administrar, se me está acabando la paciencia.
También sé que su bella esposa está haciendo todo lo posible para mantener el
hogar a flote, así como para cuidar a su hijo, pero no veo como ustedes van a
poder afrontar la deuda. Esto no es nada personal, pero los negocios, son
negocios y a las deudas hay que honrarlas... –
A –Por
favor Jorge, tenga compasión de nosotros, tal vez si nos hiciera una rebaja –
J–
Si les hago una rebaja el rumor va a correr y al poco tiempo nadie va a querer
pagarme –
S
– Se lo suplico Julio, no quiero dar lástima, pero piense en mi esposa y en mi
hijo –
J – Me
cansé de perder tiempo con ustedes, time is money... Rafa (refiriéndose
al matón) se dará una vuelta por acá, a la noche, por el bien de ustedes hablen
con él y lleguen a algún tipo de acuerdo, caso contrario dentro de 5 días
deberán abandonar el departamento y les doy este plazo para que no digan que no
tengo piedad de la invalidez... ahora, si me disculpan, tengo otros asuntos...
Fue bueno haberlos conocido a ustedes dos, espero que no terminen durmiendo en
la calle, una hermosa mujer como Andrea
merece más de la vida... –
Con eso él
estrechó sus manos y se despidieron.
Justo
después de cenar esos de las 22hs, cuando estaban acostando a su hijo,
golpearon la puerta:
S
– Hola RAFA... –
Dijo
tendiéndole su mano. Él lo ignoró, caminó hasta la sala y se puso manos a la
obra de inmediato.
R–Mi
jefe no está contento con la forma en que van las cosas, ustedes no demuestran
voluntad de pago... estoy con un camión abajo, me llevaré todos sus muebles y
el resto de la mierda que tienen... –
A – Pero
Jorge dijo que nos daba 5 días. –
R – A
ustedes no, a sus cosas, por lo menos estas porquerías servirán para descontar
algo del alquiler que deben... – (dijo mirándolos a él y a Andrea con una sonrisa siniestra)
S –
Por favor, solo danos un poco de tiempo, estoy seguro de que podremos
resolverlo –
R –
perdón, pero realmente no tienen otra opción... y no te encariñes con la silla
de ruedas que también me la llevo eh –
A – No, al menos
tenemos que tener un abogado presente... estoy segura que podemos arreglar esto
de alguna manera... (dijo con desesperación) –
En ese
momento el vikingo sujetó fuerte a Sebastián
de un brazo y lo tiro al piso, para quedarse con la silla de ruedas.
S –
¡ahhhh! (gritó de dolor) –
A –¡¡¡hijo
de putaaaaa! (gritó) –
Ella se
acercó a él y lo acunó en sus brazos, como pudo lo ayudó a subir al sofá y con
los movimientos que tuvo que hacer no se dio cuenta que la falda del vestido se
le levantó dejando al descubierto una acotada tanga blanca de puntillas, que no
pasó desapercibida a ese animal con forma humana.
A – Sebas,
no necesitamos nada de esto, no importa lo que pase, nos tenemos el uno al otro
y te amo... (le expresó llorando) –
Sebastián
estaba con un terrible dolor, tanto espiritual como físico, porque con la caída
se golpeó fuerte en la cabeza y en la espalda, ni siquiera podía moverse. Tuvo
la sensación de que su brazo izquierdo estaba roto.
Mientras Rafa
estaba plegando la silla entró como si fuera su casa, sin siquiera pedir
permiso, un ayudante de ese vikingo a empezar a llevarse sus pertenencias. Lo
primero que tomó fue el televisor, luego querían la cuna de su hijo, lo impidió
.
Al terminar
de vaciar su departamento, Alex y el otro tipo que era igual de alto pero pelado
y lleno de tatuajes hasta el cuello, se quedaron observándolos burlonamente.
A – se
llevaron todas nuestras cosas, hijos de puta, desalmados de mierda, ahora
váyanse al aca (gritó con todos sus pulmones) –
Alex la miró
con calma y sonrió fríamente, helándoles la sangre. Unos segundos después dijo:
R – mi
amor , esto es para el alquiler pero... aun nos falta el interés jejejejeje...
no veo ninguna manera de que podamos conseguir esa guita y a mi jefe no le
gusta salir perdiendo, desafortunadamente, tendremos que darles un escarmiento
a su mal comportamiento, a modo de ejemplo para otras personas que hacen
negocios con nosotros... elegí o terminamos de romper los huesos sanos que le
quedan a tu esposo, delante de tuyo o nos permitís pasar un buen rato con
vos... después de tantos nervios te va a venir bien relajarte un poco
jajajajajaja... incluso podamos estar dispuestos a devolverles algo de lo que
nos llevamos...o no Víctor – le decía a su compañero
V – si esta morocha
necesita un poco de verga, y a nosotros nos sobra – riéndose y agarrándose el
bulto formado en su pantalón
Su esposa
estaba pálida, no dando crédito a esas palabras, trató de parecer lo más fuerte
posible, pero sintió que su cuerpo temblaba de miedo junto al de él. Sebastián no supo qué decir, estaba
mudo, nunca se le cruzó por su cabeza semejante propuesta.
Mientras con
su esposa permanecían abrazados, esos dos gorilas lo sujetaron de cada brazo
levantándolo como una pluma y rafael mirándola a los ojos le dijo seriamente:
R – dale
nena que se termina el tiempo –
Víctor
empezó a golpearlo fuertemente hasta sacarle sangre tanto de la nariz como de
su boca
A – esperen ¡! déjenlo en paz!!! –
Entonces lo
tira y lo patean hasta que este pierde el conocimiento
V – si
queres que lo dejemos, ya sabes que hacer –
Ambos se
acercan a ella dejando a Sebastián tirado y mientras la arrinconan contra la
pared Rafael le acaricia el pelo
mientras que victor la pierna
¿R – y que
hacemos? –
A – Esta
bien – con lagrimas en sus ojos
V – bueno
pero no lo tomes mal si la vamos a pasar bien –
R – además a
tu maridito en un rato se le pasa-
V – dale
vamos a esa pieza
A – no ahí
duerme el nene –
V – este
nene ya está despierto – y le toma la mano a Andrea para llevarla a su bulto
Andrea
retiro la mano enseguida pero no podía creer lo grande que debía de ser eso
¿R – y donde
dormir con el invalido? –
A – allá – y
con bronca señala la habitación matrimonial
R – vamos –
La agarran y
se la llevan a la habitación, pasan 15 minutos y Sebastián trata de despertarse,
pero seguía mareado, en consecuencia, vuelve a cerrar sus ojos
V – dale empecemos
–
Los 3 estaba
en bolas ella arrinconada en la pared, el orto de ella era descomunal, pero lo
era aún más las vergas de esos hombres
A – esperen…
-
Plass rafa
le da una cachetada en la cara
R – las putas hablan cuando se les ordena –
Una mano de Víctor, se deslizaba por su pierna.
V—Hay que chupar de estas tetas como dos
terneros sin madre —dijo Ra
La verga
parecía latir. se daba cuenta de que, cuando se ponía así, sobreexcitado y
furioso, se le movía compulsivamente.
—A
mamar se ha dicho, Rafa, bendito sea tu gracia, hijo —dijo Víctor,
y su boca fue hasta el pezón que ya estaba
humedecido por las secreciones. Sentío el chupetón feroz, violento. La leche
comenzó a brotar. La boca del tipo era áspera y presionaba el pezón como un
cerrojo de hierro.
V –
mmmmmmmmmauauauauaukkkk –
Rafa
miraba con los ojos desorbitados y llevó su boca hasta el otro pezón. También
la leche materna brotaba de ese otro pecho cuando el comenzó a sorber.
Era succionada por los dos al mismo tiempo, el
culo era manoseado por ello
Mmmmmm…. chup….chuppp glup…… Las bocas sobre sus pezones hacían ese ruido
de sorbete. Pegadas las dos cabezas al pecho.
Y sus manos sarmentosas recorrían sus piernas,
los muslos firmes.
Y luego las
manos se metían por dentro de la tanga y la estiraban y arrugaban, y llegaban
hasta su vagina, y también apretaban las tetas mientras mamaban, como ordeñándola.
Y luego sus dedos me penetraban y cerro los ojos, y todo su cuerpo era
mancillado y sobado de una manera como nunca antes, y era humillante ser rebajada a un animal que da leche, que debe ser
ordeñado y exprimido.
A –aaaaaah
mmmm aaahahahahhh –
V – te gusta
putaaaa!!! Jjajaja -
Y entonces las manos de ella fueron hasta las
cabezas de esos dos y los toqué, y las acaricio y suspiro. Y después gemío, a
pesar, contra su voluntad.
A –¡AH….oh!.....¡OHH!!!.......¡AHH!!!....
Eran gemidos cortos, y sus dedos ya estaban dentro de la concha mojada, y ellos redoblaron la
mamada de sus tetas al escuchar esos gemidos indisimulables de placer.
ella
acariciaba sus cabezas, mis dedos se enroscaban en los pelos de Víctor, y presionaba ambas cabezas
contra sus tetas, y se retorcío, y ellos se ponían como locos a medida que yo
reaccionaba a sus caricias y a sus bocas.
A —Cómo me chupan las tetas….hijos……..hijos de
puta…..
Y casi el
fallido de haberles llamado hijos, la conciencia de estar alimentándolos con su
leche, y el alivio que sentía de vaciar sus pechos.
A —Cómo me chupan las tetas….hijos….hijos
míos….hijos de puta…… Me están
vaciando…….hijos de puta………chupen mi leche….forros…..hijos de puta…..
como en
Rómulo y Remo, amamantados por una loba. ella era esa loba, era la madre tetuda de estos miserables.
A —Dios…..me están matando…..me están….me van a
hacer acabar….hijos de puta….pelotudos de mierda….. —
Su espalda se
arqueó con el primer espasmo. Mmmmmmm….!!!!........glup……..glupp…… ¡Ah!.....¡Ohh!!!......¡Ah!!.....¡AHHH!!!
Se solapaban
los ruidos de la penetración acuosa de los dedos sobre la concha empapada y los gorgoteos y
chupeteos de las bocas sobre mis pezones. se dio cuenta de que iba a acabar
como una yegua, que era una cosa, un trapo en sus manos, y que les iba a dar el
gusto
A.
—Voy a
acabar…forros de mierda….no respetan nada….no respetan una madre……… —dijo.
—¡¡¡ACABO…..LA PUTA
MADRE!!!!!!!......... ¡¡ACABO!!!!!!!!.......... ¡AHHHHHHHHHHHHHH!!
Sus
piernas empezaba resbalar sobre el suelo, sin poder afirmarse, las bocas
seguían sobre sus tetas y los dedos gruesos de esos 2 la apuñalaban el coño.
Rafa
fue el primero en levantar su cabeza y comenzar a besarla en la boca, mientras Víctor seguía succionando una teta.
R – que rica boquita tenes pedazo de puta -
Ella
respondía a sus besos, nada le importaba, era suya, era su puta. Ni siquiera
que su marido estaba tirado en el pasillo luego de una paliza de esos 2.
Decidío
asumir ese papel y luego Víctor
también levantó su cara y se besaron, esa nueva boca tomaba posesión de la ella,
y los dos la besaban, el cuello, las mejillas, las orejas, la boca.
Las
dos bocas de esos 2 ahora la babeaban y lamían toda la cara, como antes habían
hecho con mis pechos. Y ella con su lengua respondía a la lengua sucia de esos
dos, y su boca se chocaba con la de ellos y se separaba con un ruido de
succión.
V
– seguro que el paralitico de tu novio ni te besa
R
—Ahora debés sacarnos nuestra leche
—.
A
—Dame tu pija, hijo de puta…..que la
voy a chupar toda…. —
se la metío en la boca, y enseguida el le
agarraba del pelo y ella con su mano pajeaba
esa cosa bestial que era la verga de Rafa.
R
—¿Ves lo buena mamona que es? —
V—Qué boquita
tiene….la muy putilla —
Y con una
mano agarro la pija de Rafa y se la engullío como para hacer
que se calle de una vez, y sacudí la gorda y venosa pija del otro,
y una mano le
retorció un pezón.
V—Qué linda es esta trolita —.
R—esta negra es flor de putaaaa –
La boca iba de una pija a la otra, y ellos empujaban su nuca y tironeaban de mi pelo
con violencia. Y mientras le mamaba la pija
a Víctor, Rafa golpeaba con su pija mi mejilla abultada por la pija del otro, y luego también azotaba
con su verga su pecho derecho y su cuello.
R —A esta hay que cogerla bien para que aprenda
lo que es un verdadero macho —
V – Yo la secuestraría y me la garcho por el culo un mes seguido, sin
parar
—dijo . —Le tatuaría mi nombre en cada
teta, y en las nalgas le haría tatuar: 'Soy la puta de Víctor' —
De pronto ella
sentía miedo, de que la desfiguraran, de que la marcaran y lamataran. se
refreguo las pijas de los dos
por la cara, por los labios. Me saturé de los olores fuertes de esos dos
viejos.
R —Mirá, se le ve el miedo en los ojos….
—entonces le escupió en la cara, y luego la besó en la boca, agarrando fuerte
la cara con las dos manos.
R —Descuida, no voy a arruinar algo tan bello
—y le golpeó con su pija los
pómulos y la boca.
El otro se
masturbaba a pocos centímetros de su cara. Vio sus huevos rugosos, colgándole,
fláccidos, y les pasé la lengua.
La mano de Víctor presionó la nuca y lamío y comío
esas pelotas peludas y colgantes.
R.
—Cómo le gusta comer las pelotas de
su macho —
V—Ahora el otro huevo —dijo.
A –
aammamamam mmmamamaggluuuaaaapapap –
Atrapo el
otro y se lo metió en la boca, y le estiro el pellejo con piel de pollo y volvió
a mirarle a la cara.
V—Qué ojos tenés, me cago en dios
luego metió
su pija en mi boca y comenzó a
correrse. Sentío alivio y placer, había acabado con él. Sentío el semen ácido
penetrar mi garganta y tragué todo. Los chorretones impactaban en el fondo de
mi garganta y yo los deglutía, agrios, leche agria de viejo entrando en mi
cuerpo.
Las piernas le temblaban y se aferré a ellas.
Tropezó y estuvo a punto de caer sobre sí. Lo sostuvo, como un muñeco que
perdía vida a medida que vaciaba sus pelotas en ella.
V—Gracias……nena… — y le acarició la
cabeza, y le correspondío acariciando el costado de su pierna, casi
maternalmente.
R —Abrí bien la boquita, y mirame……. Lo
miré con los ojos bien abiertos.
Su pija era tan grande que la boca se
abría desmesuradamente, y una sensación de arcada le llegó desde la boca del
estómago.
R _Veni andrea ponte aquí, en tu cama vamos_ e hizo que se recostara boca
arriba sobre el sofá, tomándola de una mano, casi gentil con ella. Luego se
recostó sobre su cuerpo como para hacer un 69 apoyándole las bolas en la cara
de ella quien giró el rostro hacia un costado.
Rafa le estaba haciendo una comida de vagina en toda
regla, chupeteando y estirando su clítoris y por momentos pasando toda la
lengua por la raja, una mano sobre su nalga, jugando con sus dedos sobre el ano
y el coño de mí esposa, penetrándolos suavemente a uno y otro.
R – hhmmmmmaaaaa –
A –guppgluuuupppp –
Ella tenía las piernas flexionadas y en un momento uno de sus
pies se bajó al suelo, entonces él tomo todo el pie de ella y lo
subió nuevamente.
ella gimió, él sonrió y siguió aprisionando el pie delicado
de ella con una mano tosca y nudosa a la vez que seguía destrozándole la
vagina.
redobló la comida de vagina,
enterrando ahora si sus dedos en el con violencia. Ahora se escuchaba el
chapoteo de los dedos entrando y saliendo, el chupeteo de la lengua sobre el
clítoris y los gemidos de placer de Andra ahora si bien definidos.
A –aaahahahahaha ahahahahah
hijo de puaaaaaatttatatataa-
R – el puto de tu marido ni eso
te hace jajajaj –
Ahora lamía los huevos de rafa
desembozadamente, con toda su lengüita recorriéndolos y besando y por fin
se metió su polla en la boca o lo que pudo de ella. Tenía los ojos cerrados
pero los abrió un instante para encontrarse con los míos y los volvió a cerrar
como avergonzada y cuando hacía eso me volvía loco en verdad.
El se akuesta boca arriba lo
cual ellas se sube encima de el para cabalgar en su verga
A – aaaaaaa ahahahahahah –
El agarrándola de la cintura la
subía en baja la inclino para besarla, entonces su cola quedo al descubierto
para que Víctor se la clavó en el orto
A – aaaaaaa
aaahahahhhhhhhhhhhhhhaaaaaaahhh que
haces pelotudoooooo –
V – dale si ese culito pide
guerra aaaaajjajajaj
Entonces se la empezaron a
coger un buen rato hasta que acabaron dentro de ella
Al otro dia su marido despertó
S – y que paso –
A – no te preocupes ya quedo
todo solucionado –
Al otro mes se mudaron a la casa
de la madre de Andrea y ella comenzó a trabajar más horas, la madre la ayudaba
con Sebastián y su bebe











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