el favor
Mauricio hablaba con su mujer, Natalia, sobre cómo pedirle un favor a su primo Pablo. —Él puede ayudarnos, mi amor —insistió Mauricio—. Confía en mí, nos quiere... nos hará el favor de prestarnos su semen. Es la única posibilidad y, encima, llevaría mi sangre. —Pero, amor, ¿lo pensaste bien? —preguntó Natalia—. Yo tendría que acostarme con él. Sería estar con otro hombre después de mucho tiempo; sería tocar otra piel que no sea la tuya. —Sí, mi vida. Es algo que tendremos que soportar juntos. Solo será sexo, Nati. —No quiero que esto provoque una ruptura en nuestra relación, Mauri. Imagínate lo que sería separarnos por esto y, peor aún, estando embarazada de tu primo. —No va a pasar eso. Yo no puedo darte un hijo, pero tampoco voy a arrancarte el deseo de ser madre. Es tu sueño y yo estoy aquí para apoyarte. Tras conversar largamente, llegaron al acuerdo de seguir adelante con el plan: pedirle a Pablo que dejara embarazada a Nati. La realidad es que Mauricio, de 41 años, es...