pito corto
Esperando en el living, me siento en el borde del sillón con el celular en la mano, pasando de una notificación a otra sin leer nada de verdad. Es diciembre, el comienzo del verano, y el calor pegajoso parece empeorar mi mal humor. Aprovechando que todavía nadie se fue de vacaciones, a alguien se le ocurrió la brillante idea de organizar esta juntada para reencontrarnos después de tantos años. La idea de ver a mis antiguos compañeros me provoca una mezcla incómoda de nervios y curiosidad. Hace años que no veo a la mayoría y tengo ganas de saber en qué andan. Bueno, casi todos. Hay alguien a quien preferiría no volver a ver nunca más. El simple pensamiento de que aparezca me hace apretar la mandíbula, mientras una punzada de rabia y algo parecido al miedo se me instala en el pecho. Ojalá haya inventado alguna excusa para no venir. Por favor. Me miro la chomba blanca, ajustada pero sin exagerar, y los jeans de marca. No suelo preocuparme mucho por la ropa, pero esta noche me qu...